Tim Curry nunca lo negó. Tampoco lo confirmó.


Después de interpretar al Dr. Frank-N-Furter en The Rocky Horror Picture Show (1975), un papel que lo vistió de corsé, ligueros y maquillaje, la prensa se lanzó sobre su vida privada como si el personaje fuera una confesión. Curry, de 29 años en ese momento, se convirtió en ícono contracultural de la noche a la mañana, y con eso llegaron las preguntas incómodas sobre su sexualidad que nunca dejaron de perseguirlo.


Él cortó por lo sano. Ni sí ni no: puro hermetismo. Su silencio no apagó la curiosidad del público, la alimentó durante décadas, hasta que su muerte reciente a los 80 años volvió a poner sobre la mesa la pregunta que él siempre se negó a responder.


