“Yo pasé un infierno”, contó Kenya al recordar lo que escuchaba mientras estaba en coma.
Su mamá pensaba que ponerle música podía acompañarla durante ese periodo, pero al despertar Kenya reveló que sí percibía lo que sonaba a su alrededor y que terminó completamente harta de escucharlo una y otra vez.
Según contó, la experiencia fue mucho menos reconfortante de lo que su familia imaginaba. Aunque desde afuera parecía inconsciente, ella asegura que podía escuchar la música y que esa repetición constante terminó convirtiéndose en algo desesperante.
Por eso, cuando pudo hablar de lo que había vivido, lanzó una recomendación bastante clara: “No le pongan música a la gente que está en coma”.
Lo que para su mamá era una forma de acompañarla, para Kenya terminó siendo parte de una experiencia que recuerda como un verdadero infierno.
