Kelly Clarkson no se guardó nada. En una entrevista radial en 2018, la ganadora de American Idol dijo que no estaba en contra de las nalgadas y que no les veía nada de malo.

Su argumento era personal: sus propios padres la disciplinaron así durante su infancia y, según ella, nunca le afectó. Entonces madre de dos pequeños, contó que le advertía a su hija River Rose, de 3 años, que recibiría una nalgada si no dejaba de portarse mal.

Esa advertencia, aseguró, había hecho que la niña repitiera menos ciertas conductas. Ella misma reconoció que sabía que mucha gente no estaba de acuerdo con ese método.

Y no lo estaban. Las redes se partieron en dos: unos defendieron su derecho a criar a sus hijos como considera mejor; otros calificaron el castigo físico de dañino y anticuado. El tema llegó incluso a los especialistas, porque la Academia Estadounidense de Pediatría lo desaconseja y recomienda otras formas de disciplina.

¿Un método válido de crianza o una herencia que ya no tiene lugar?
