“No lloré cuando me dijeron que mi mamá había muerto. Solo lloré en su entierro y después no volví a hacerlo durante casi dos décadas. Estaba convencido de que eso era fortaleza, pero no lo era. Era un niño de 12 años que no tenía permiso para derrumbarse ni una guía para saber cómo sanar” -Príncipe Harry, al hablar sobre el duelo por la muerte de su madre, la princesa Diana

Por Antonia Osses
14 October, 2026

Harry tenía 12 años cuando murió Diana. Y durante los siguientes 20 no lloró ni una sola vez.

Ahora, a los 42, lo cuenta en una nueva MasterClass sobre pérdida y sanación. “Pensarías que tuve la mejor ayuda del mundo. Soy un príncipe, por Dios, pero seguía de duelo y no tenía ningún lugar donde poner esos sentimientos”, dice. Y confiesa algo todavía más duro: se sentía desleal y culpable ante la posibilidad de ser feliz sin ella. Como si tuviera que estar triste, y emocionalmente apagado, para probarle que la extrañaba.

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Con el tiempo entendió algo que lo cambió: lo único que ella quería era verlo feliz. “Me liberó”, asegura.

A veces el duelo más largo no es el de quien llora, sino el de quien no se permite hacerlo. 🤍

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