Adam Sandler no necesita bares ni alfombras rojas para ser feliz.
El actor, que nació el 9 de septiembre de 1966 en Brooklyn, Nueva York, lo dijo sin rodeos: “No me gusta ir a bares ni a restaurantes. No me gusta hacer cosas relacionadas con la fama”.


Y ahí mismo explicó algo que sus seguidores llevan años intuyendo: por eso interpreta a hombres torpes, comunes, que tampoco encajan fuera de su pequeño círculo de amigos.
De Happy Gilmore a Uncut Gems, pasando por Billy Madison y The Waterboy, sus personajes siempre tienen algo en común con él: prefieren la ropa deportiva a los lujos, y una cena en casa con la familia a cualquier evento público.

Su fórmula, dicen quienes lo conocen, nunca cambió: trabajar duro, hacer reír y quedarse cerca de los suyos.
