Jude Bellingham, 23 años, hoy es uno de los nombres más grandes del Mundial 2026. Pero hubo un tiempo en que el fútbol le importaba poco.

En una entrevista a L’Équipe, el centrocampista del Real Madrid contó que de niño no sentía ninguna pasión por el balón.

Mientras sus compañeros corrían detrás de él, Jude se apartaba a buscar hierbas y flores silvestres para armar collares y ramos de margaritas que luego le regalaba a su madre, Denise. “No me gustaba el fútbol. Es una locura, lo sé”, reconoció.

Su padre, Mark Bellingham, nunca lo forzó a elegir el deporte: “Si quieres jugar al pilla-pilla, juega, o vete a recoger flores”, le decía.

Esa libertad terminó llevando a Jude hasta la élite mundial, siete goles y un doblete ante Noruega en cuartos de este Mundial. A veces el destino tarda un poco más en florecer.

