“No me importa si arruina mi carrera. Prefiero ser inteligente que una estrella de cine”: la frase de Natalie Portman estudiando en Harvard mientras rodaba Star Wars

Por Valeria Urra
9 September, 2026

Natalie Portman tenía 18 años y ya era una estrella mundial.

Era 1999, acababa de estrenar “Star Wars: La amenaza fantasma” y Hollywood entero la miraba como la nueva promesa del cine. Pero ese mismo año, en lugar de encadenar contratos millonarios, se inscribió en la Universidad de Harvard para estudiar Psicología. Compaginó los rodajes de la segunda trilogía de Star Wars con exámenes y tesis, algo que casi nadie en la industria entendía.

Años después, en un discurso de graduación en esa misma universidad, resumió por qué lo hizo con una frase que todavía se repite: “No me importa si arruina mi carrera, prefiero ser inteligente que una estrella de cine”. Se graduó en 2003. Otro que tomó un camino parecido fue Alan Rickman, quien antes de convertirse en actor pasó por escuelas de diseño en Londres, donde incluso llegó a fundar su propia compañía. Dos formas distintas de demostrar que la fama y la mente no compiten entre sí.

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