Cuando su matrimonio con Brad Pitt terminó en 2005 y él comenzó poco después una relación con Angelina Jolie, los tabloides convirtieron a Jennifer Aniston en la “pobre Jen”, como si toda su historia se resumiera en haber sido abandonada. 💔

Pero ella misma rechazó ese papel: “No me siento una víctima”, dijo en una entrevista con Vanity Fair. En vez de desaparecer, fue a terapia, siguió trabajando y poco después protagonizó The Break-Up, una película que años más tarde describió como una experiencia casi catártica.

Con el tiempo, Jennifer consolidó todavía más su carrera, pasó también a producir y terminó construyendo una vida muy distinta a la que las revistas habían escrito para ella. ✨ Porque una ruptura puede convertirse en portada mundial, pero no tiene por qué convertirse en tu identidad.
