@max_jacobasch decidió hacerse un trasplante de cabello para recuperar la línea que había perdido con los años.
Lo que no calculó fue lo que vendría después: su cara y su cabeza se hincharon tanto que sus ojos casi desaparecieron entre los cachetes, y su sonrisa terminó pareciendo la de un personaje de caricatura. Grabó su evolución y lo subió, medio en broma, medio en shock por lo que veía en el espejo.

La hinchazón post-trasplante es más común de lo que parece: ocurre porque el cuero cabelludo se irrita y el líquido baja por gravedad hasta la frente y los párpados en los primeros días. Suele desaparecer en una semana, aunque mientras dura, como le pasó a Max, la cara puede quedar irreconocible.
