Mikey Wright, un surfista australiano de 24 años, estaba grabando la furia del mar en Hawái cuando notó a una mujer desapareciendo entre olas gigantes de más de 4,5 metros y rocas volcánicas capaces de destrozar a cualquiera.


La corriente era tan salvaje que varios en la playa gritaban que era imposible salvarla. Pero Mikey solo entregó su teléfono, saltó una reja y corrió directo al océano como si estuviera entrando a una película. El video muestra cómo ambos desaparecen una y otra vez bajo el agua mientras las olas caían encima con una fuerza brutal.

Y contra todo pronóstico salió cargándola viva hacia la orilla. “No pensé en el peligro”, confesó después.
