Megan Blain es una joven de 19 años residente en Seaham que sufre una compulsión extrema por mantener su piel oscura tras comenzar a usar camas de bronceado a los 16 años.

Esta conducta ha tomado el control de su vida diaria hasta el punto de rechazar empleos de modelo y faltar a su baile de graduación por no sentirse suficientemente morena. A pesar de notar que han aparecido manchas que cambian de forma en su cuerpo, la joven admite que le resulta casi imposible abandonar el hábito debido a su baja autoestima.

Actualmente gasta cerca de 38 dólares mensuales en sesiones de rayos ultravioleta buscando una confianza que no encuentra de otra manera mientras intenta reducir su consumo poco a poco.

