La mirada de Isabela Pereira de Jesus duró menos de cinco segundos, y ni siquiera estaba llorando.
Nació por cesárea en un hospital de Río de Janeiro, en febrero de 2020, y el fotógrafo Rodrigo Kunstmann, contratado por sus padres para cubrir el parto, disparó unas 15 capturas.

En una de ellas, la recién nacida abría los ojos muy grandes y fruncía el ceño, con una expresión tan severa que parecía reclamarle algo a todo el quirófano. No lloró. El médico llegó a decirle: «¡Llora, Isa!», y la bebé solo lo hizo después de que le cortaron el cordón umbilical.
La imagen se compartió más de 100 mil veces en pocos días y Kunstmann empezó a recibir llamadas de prensa internacional. Su madre, Daiane de Jesus Barbosa, contó que su hija «nació como un meme ya hecho», y como llegó un mes antes de la pandemia, la gente bromeaba con que ya sabía lo que se venía.

La familia le abrió la cuenta de Instagram «Isa Bravinha», y en su segundo cumpleaños volvió a posar con el fotógrafo, ambos con el mismo ceño fruncido.
