“Yo existo gracias a la gestación subrogada, pero eso no significa que quiera que otros niños pasen por lo mismo”. Esa es la paradoja que convirtió a Olivia Maurel en una de las voces más críticas de esta práctica.
Olivia descubrió a través de una prueba de ADN que había nacido mediante gestación subrogada. Según ha contado, durante años convivió con interrogantes sobre sus orígenes y su identidad, hasta que finalmente pudo conocer más detalles sobre la mujer que la gestó.

Fue entonces cuando, según su relato, descubrió que aquella mujer vivía en condiciones de extrema pobreza. Esa información terminó influyendo profundamente en la postura que hoy defiende.
Actualmente, Olivia viaja por distintos países para pedir la abolición de la gestación subrogada. Ella sostiene que esta práctica puede aprovecharse de mujeres en situaciones vulnerables y cuestiona también las consecuencias que, desde su experiencia, puede tener para los niños nacidos mediante este método.
Por eso resume su lucha desde un lugar muy personal: “No quiero que ningún niño tenga que vivir lo que yo viví”.
