Shaquille O’Neal tiene 400 millones de dólares y una regla que sus propios hijos no siempre entienden.

En el podcast Earn Your Leisure, el exjugador de la NBA contó que sus herederos ya son adultos y están molestos con él, aunque en el fondo no logran entender por qué su padre no les facilita las cosas. Él se lo repite sin rodeos: “No somos ricos; yo soy el rico”. Si alguno quiere que invierta en un proyecto, primero debe tener un título universitario y presentárselo en persona, porque no piensa regalar nada.

Pero la parte que más conmueve llega al final. O’Neal les recuerda a sus hijos que él viene de la nada, y que ni el dinero ni la fama lo hacen mejor que nadie. Una forma distinta de amar: exigiendo esfuerzo en lugar de entregar comodidad.
