Zinedine Zidane, hoy seleccionador de Francia, habló en la previa del duelo ante Italia de el cabezazo a Marco Materazzi en la final del Mundial, que le costó la expulsión en la prórroga.

Su respuesta fue directa: “No son arrepentimientos, pero es parte de mi carrera. No estoy orgulloso de lo que pasó, ya lo he dicho antes y lo repito”.
Reconoció que las imágenes se lo recuerdan siempre porque las repiten una y otra vez, aunque aclaró que por suerte no solo jugó esa final, ganó el mundial en su casa en 1998.

Y reveló algo más: desde aquella noche en Alemania, no volvió a hablar con Materazzi. El italiano ya había dicho que tampoco hablaron y que no busca una disculpa, pero que estaría abierto a una conversación.
Dos campeones del mundo, una final y dos décadas de silencio. ¿Se merecen una charla pendiente?
