Durante meses, una pequeña comenzó a sufrir extraños problemas de salud que mantenían desconcertados a sus padres. Los síntomas aparecían de forma repentina y nadie lograba encontrar una explicación médica clara a lo que estaba ocurriendo.


Preocupados por la situación, decidieron instalar una cámara oculta para descubrir si algo extraño sucedía en su hogar. Fue entonces cuando las grabaciones revelaron una escena escalofriante: el principal sospechoso era su vecino del piso inferior, un estudiante de doctorado en química.
Según la investigación, el hombre guardaba un profundo resentimiento hacia la familia debido al constante llanto de la bebé. Convencido de que podía actuar sin ser descubierto, habría utilizado sus conocimientos científicos para atacar en secreto a sus vecinos, creyendo que jamás sería identificado.
Pero las imágenes se convirtieron en la prueba clave para exponer el caso. Tras conocerse los hechos, la universidad decidió expulsarlo de inmediato y las autoridades iniciaron acciones en su contra. Actualmente mantiene una orden de arresto vigente en Florida en caso de regresar al país.
