Haroqs, un activista malasio de 26 años, quería que los niños de Gaza recibieran chocolates. El problema: estaba en medio del mar, a bordo de uno de los barcos de la flotilla Global Sumud, y no se le ocurrió otra forma de entregarlos que lanzarlos al agua.
Después de que el video se viralizara, pidió disculpas en Threads con una frase que lo dice todo: “Entiendo que no soy una persona muy inteligente. Simplemente no tenía otra manera de transportar los chocolates hasta los niños.” Antes de la polémica, había publicado una foto de su “bolsa de emergencia llena de chocolates” y asegurado que, pasara lo que pasara, sus dulces estaban a salvo.


Haroqs ya había participado en una misión anterior de la flotilla en octubre de 2025, cuando el barco fue interceptado. Para el 19 de mayo seguía a bordo, siendo uno de los 4 malaysios entre las 10 embarcaciones del GSF 2.0 que continúan su trayecto hacia Gaza. Las intenciones, intactas. Los chocolates, en el fondo del mar. 🍫
