Gemma Sabaté no esperaba quitárselos a los 18 años de duración.
Según su relato, se los puso tras escuchar que podían durar unos 50 años. Durante un tiempo disfrutó de la decisión; después, los implantes comenzaron a encapsularse y girarse. A los 18 años, la cápsula se rompió y tuvo que retirárselos de urgencia por salud.


Gemma cuenta que también vivió incomodidad, decepción y gastos recurrentes, aunque reconoce que otras mujeres están contentas con sus implantes. Un profesional que realiza ecografías mamarias le recomendó no volver a colocárselos.
Su experiencia no predice la de todas ni reemplaza una consulta médica: antes de decidir, conviene preguntar por riesgos, controles y posibles complicaciones. “No eres tus tetas”, resume ella. Algunos la criticaron por “meterse en el cuerpo de las mujeres” pero muchas la apoyaron por hablar de un tema que generalmente se omite. ¿Tú qué opinas?
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