Tim Curry, el icónico actor conocido por sus papeles en “The Rocky Horror Picture Show”, “It” (como el payaso Pennywise) y “Annie”, falleció a los 79 años, dejando atrás un legado inolvidable en el cine, el teatro y la música, pero también una frase que resuena con especial fuerza tras su muerte: “No temo a la muerte, la recibiré de brazos abiertos”, una declaración que hizo en una entrevista meses antes de su fallecimiento y que refleja su visión serena y valiente sobre el final de la vida.

El actor había sufrido un derrame cerebral en 2012 que cambió su vida para siempre, dejándolo con el lado izquierdo de la cara paralizado y obligándolo a aprender a caminar y hablar de nuevo, pero a pesar de las dificultades, Curry nunca perdió su sentido del humor ni su capacidad para enfrentar la adversidad con una actitud que muchos calificaron como ejemplar.

En una entrevista con CBS Sunday Morning, Curry habló sobre su infarto cerebral, su recuperación y su filosofía de vida, diciendo que, aunque intenta evitar la muerte, no le teme, y que sospecha que cuando llegue el momento, la recibirá con los brazos abiertos, porque cree que puede ser reconfortante decir adiós y que quiere ganárselo.

