Wyley Simpson caminaba por las calles de San Antonio con la panza al aire y la gente no sabía qué hacer con eso.

Tenía 28 años y ya llevaba tiempo en su transición de mujer a hombre cuando, en febrero, se enteró de que esperaba un bebé junto a su prometido Stephan Gaeth. No estaba en los planes. Pensaron en la adopción, pero decidieron quedarse con esa sorpresa y convertirla en familia. Lo que vino después no fue fácil: extraños le gritaban que “los hombres no llevan bebés”, otros simplemente lo llamaban “eso”. Por dentro cargaba algo igual de pesado — había pausado su transición y una parte de él se sentía en conflicto con ese cuerpo que, por primera vez en años, volvía a lo femenino.

El 5 de septiembre de 2018 nació Rowan por cesárea, con 3,3 kilos. Simpson dice que en cuanto lo tuvo en brazos, entendió que cada insulto había valido la pena. No planea repetirlo — quiere completar su transición —, pero asegura que sentir las patadas de su hijo y verlo crecer en las ecografías fue de lo más natural y hermoso que le tocó vivir.

