Una joven extranjera estaba sentada tranquila en un banco de Alanya, Turquía, con su perro a su lado. Entonces apareció él: un hombre presuntamente ebrio que se acercó sin pedir permiso.
Ella se lo advirtió en inglés, clarito: el perro podía morderlo si seguía acercándose. No le importó. Lo tocó igual, y cuando ella intentó alejarlo, el hombre soltó la frase que lo cambió todo: “Yallah, vete de aquí. Lo voy a cortar”. Una amenaza de muerte contra un animal indefenso, dicha con la misma calma con la que se pide un café.
El video, grabado con el celular de la propia joven, ya suma millones de reproducciones y desató una ola de indignación en redes. Según su cuenta de Instagram, el acoso duró más de 4 minutos, con insultos y hasta un escupitajo incluido. Hasta ahora no se sabe si el agresor fue identificado o si enfrenta cargos. El perro está bien. La pregunta que queda dando vueltas es otra: ¿por qué nadie intervino antes?
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