Antes de ser madre Renate Flanagan, no tenía idea de que las fiestas de un año se habían vuelto tan elaboradas. Food trucks, mesas de regalos online, cakes de diseño. Cuando le tocó el turno a su propio hijo, no pudo justificar organizar algo que él ni siquiera recordaría.

Hasta la directora de la guardería le preguntó qué planeaban hacer. Ella respondió con otra pregunta: “¿Somos malos padres si no hacemos nada?. No podía justificar organizar una fiesta que mi hijo de un año no recordaría”. En vez de globos y decoración desechable, ella y su esposo contrataron niñera por primera vez desde que nació el bebé y se fueron a cenar a un restaurante con estrella Michelin. Su hijo, con apenas seis dientes, comió filete miñón hecho puré.

Para ellos, la fiesta no iba a ser un recuerdo del niño, sino uno de ellos como pareja. Ninguna decoración de Pinterest les iba a devolver eso.

