Messi no quería estar ahí esa noche. Enterró a su padre, Jorge, apenas unos días antes, y aun así salió a la cancha a jugar contra el León mexicano.

En el minuto 68, intentó un regate ante Jhohan Romaña, el defensor colombiano que lo marcaba. No pudo pasarlo. Y entonces, en lugar de una patada, decidió abrazar al astro argentino.

Romaña lo abrazó y lo levantó del piso, ahí mismo, en plena jugada. Messi sonrió, algo que casi no había hecho en días. El Club León lo resumió después en sus redes: “Este abrazo es de León, de todos, del fútbol”.
Inter Miami perdió 3-2 y quedó eliminado en fase de grupos de la Leagues Cup 2026, la primera vez que un equipo con Messi cae tan pronto en un torneo.
Pero esa noche, en Colombia y en toda Latinoamérica, lo que se compartió fue otra cosa: un exjugador de San Lorenzo demostrando que hay momentos donde ganar importa menos.
