Eran las 4 de la mañana en Fatehpur, India, y los rituales de la boda de Tanu Kesarwani, de 19 años, avanzaban sin sobresaltos. Hasta que su perro, atado cerca del altar, empezó a ladrar.

Un invitado de la familia del novio, Sumit Kesarwani, de 25 años, lo golpeó para hacerlo callar.
Lo que siguió fue una pelea campal con sillas y palos entre ambas familias. Cinco personas terminaron heridas, entre ellas la propia novia, con una fractura en la mano, y su hermano Rishabh, con la mano rota. La policía tuvo que intervenir para frenar el caos.


Tanu y Sumit llevaban dos años juntos y ya se habían casado en un templo Arya Samaj en Kanpur. Pero ella no dudó: se negó a seguir con la ceremonia formal, devolvió las joyas y dio por terminada la relación en el acto.

Quien no respeta a un animal, no respeta a nadie.
