A los 10 años Eden ya lo sabía.
Mientras otras niñas jugaban con su muñeca favorita, ella sentía que algo no encajaba entre su cuerpo y quién era realmente. Años después, tras el tratamiento hormonal y varias cirugías, se convirtió en la mujer que siempre llevó dentro, y el parecido con esa muñeca de la infancia, Barbie, terminó siendo tan asombroso que hoy la llaman “Eden the Doll” y la siguen casi 120.000 personas en Instagram.

Pero lo más curioso no es su rostro. Es lo que pasó cuando conoció a Matt, un camarero en Miami que la rescató de un grupo de chicos insistentes. Tras horas de conversación y una conexión inmediata, Eden enfrentó el momento que todo transexual teme, contar su historia completa. Se lo guardó, dudó, hasta que un descuido de su amiga lo reveló todo antes de que ella pudiera hacerlo con sus propias palabras.

Lo que siguió no fue el rechazo que temía. Matt tiene una frase que resume todo: “No puedes mirarla sinceramente y decir que no es una mujer”.

