Jennifer Lawrence tenía claro algo cuando se preparaba para interpretar a Katniss en Los Juegos del Hambre: no iba a pasar hambre para conseguir el papel.

En una entrevista de 2012, la actriz explicó que pensaba especialmente en las niñas que verían la película. “Nunca voy a pasar hambre por un papel”, aseguró. “No quiero que las niñas piensen: ‘Quiero parecerme a Katniss, así que voy a saltarme la cena’”.

Durante el entrenamiento, contó, buscó que su cuerpo se viera fuerte y en forma, no extremadamente delgado.
Con los años también reveló que había recibido fuertes presiones para bajar de peso en Hollywood e incluso amenazas de perder trabajos. En 2013 volvió a cuestionar esos estándares y pidió que los medios asumieran la responsabilidad que tienen sobre las generaciones más jóvenes.
“Creo que debería ser ilegal llamar gorda a alguien en televisión”, dijo entonces.
Para Lawrence, el problema nunca fue solo cómo se veía ella, sino el mensaje que esas exigencias podían enviar a las niñas que crecían mirándola.
