Karl Hutchings, de 48 años, golpeó a Julie Buckley con un martillo en su casa de March, Cambridgeshire, el 29 de enero de 2025. Once golpes en el cráneo, según la autopsia. Los dos eran amigos, compartían adicción a las drogas, y él acababa de salir de una unidad psiquiátrica tres meses antes.


Después de matarla, Hutchings cortó su cuerpo en diez partes. Llegó a pensar en comérsela. Estaba obsesionado con Hannibal Lecter, el caníbal de ficción, y decía que sería “el mejor” actor para interpretarlo porque “no necesitaría practicar”. Finalmente decidió no hacerlo, dijo que no quería meter en su cuerpo a una “persona tóxica”. La enterró en una tumba poco profunda en Wimblington, donde permaneció ocho meses sin que nadie la encontrara.

Usó la tarjeta bancaria de Julie para comprar alcohol y vendió su auto por 630 dólares. Cuando la policía halló manchas de sangre en su sofá, todo empezó a derrumbarse. Hutchings terminó entregando un mapa dibujado a mano con la ubicación exacta del cuerpo. Fue sentenciado a cadena perpetua, con un mínimo de 21 años.

