Ash O’Brien recibió un correo automático y nada más.

Tiene 25 años, tatuajes en la cara, el cuello y los brazos, y había enviado su solicitud para trabajar en TJ Maxx. Nadie la llamó. Así que fue en persona a la tienda a pedir una explicación. Según su relato, le dijeron que no tenía suficiente experiencia y que otros candidatos tenían más. Cuando ella preguntó si el motivo eran los tatuajes, le respondieron que no. Ella no les cree.

Desde su coche grabó un video de unos tres minutos y lo subió a TikTok, donde la siguen casi 98.000 personas. “Odio que mis tatuajes sean un factor determinante para conseguir un trabajo; el hecho de tener tatuajes no significa que no vaya a ser una buena trabajadora”, dijo. También se preguntó cómo van a conseguir empleo los jóvenes si las tiendas solo buscan gente con experiencia previa.

El video acumuló millones de visualizaciones y los comentarios no la acompañaron como ella esperaba. Muchos señalaron que el problema eran el diseño y la ubicación de los tatuajes, y que los tatuajes en la cara son un obstáculo para cualquier trabajo de cara al público. Otra creadora respondió que, como reclutadora, el tono del video le habría parecido una señal de alerta. TJ Maxx no ha confirmado que los tatuajes hayan influido en la decisión.

¿Fue una puerta cerrada por la apariencia o simplemente por falta de experiencia?
