Dolly Parton sonrió hasta el final – Once días antes de morir apareció por videollamada en la inauguración de una atracción en Dollywood, Tennessee.

Dijo que tenía mareos, que estaba deshidratada. Nadie imaginó que era el último saludo.
Su equipo lo llamó después una “breve batalla contra el cáncer”, pero para quienes la querían, la noticia cayó como un balde de agua fría: creían que se iba a recuperar.

La ingresaron al Vanderbilt-Ingram Cancer Center de Nashville el 21 de agosto de 2026.

Murió cuatro días después, a los 80 años, rodeada de su familia.
Su sobrino Bryan Seaver, quien fue su jefe de seguridad por más de veinte años, fue quien tuvo que anunciar al mundo que la voz más querida de la música country se había apagado.

Un año y medio antes había perdido a Carl Dean, su esposo durante 58 años. Ella misma admitió que, cuidándolo a él, dejó de cuidarse a sí misma. Quizás por eso siguió cantando, sonriendo y regalando esperanza hasta que el cuerpo ya no le permitió más.

El cáncer nunca se llevó su manera de mirar la vida.
