Franyel tenía 35 años y llevaba apenas tres meses de relación con el hombre que terminó matándola a puñaladas.

Fue el domingo 9 de agosto, en Marbella. Ella era venezolana, era mujer trans, y llevaba años esperando que España terminara de reconocerla como lo que era: una mujer. La Ley Trans de 2023 se lo permitía en teoría, pero el trámite para extranjeros no se activó hasta julio de este año, y a Franyel ya no le alcanzó el tiempo.

Por eso, cuando la mataron, el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía decidió que el caso no lo investigará un juzgado de violencia de género, sino uno de instrucción general. La Policía lo registró como violencia doméstica. El hombre de 58 años, su pareja, está en prisión sin fianza. Mar Cambrollé, presidenta de la Asociación Trans de Andalucía, lo dijo sin rodeos: la asesinaron como mujer, y el Estado que le negó el papel ahora también le niega la justicia.

