Luz Marina Guerrero Costa estaba arrodillada en su casa de Catia, Caracas, recitando el Salmo 91, cuando el suelo empezó a temblar. 🙏
El terremoto del miércoles 24 de junio sacudió Venezuela con una fuerza que dejó escombros, miedo y familias enteras buscando a sus seres queridos. En medio del caos, una pared cedió justo al lado de Luz Marina. Cayó. Ella no se movió. “Me cayó una pared al lado y no me tocó, gracias a mi Dios”, dijo visiblemente afectada, con la voz entrecortada y los ojos brillantes. 😢


Su testimonio corrió por las redes como lo hace el agua después de la tormenta: rápido, inevitable y necesario. Mientras los equipos de rescate seguían trabajando para sacar a personas atrapadas bajo los escombros, miles de venezolanos encontraron en las palabras de esta mujer un pequeño refugio de esperanza. Hoy, un país entero eleva una sola oración. 🇻🇪❤️
