Orlando Gill no tenía trabajo. Era plena pandemia y su hijo acababa de nacer antes de tiempo, con todos los gastos médicos que eso implica. Así que el arquero paraguayo hizo lo que cualquier padre haría: vendió parte de sus uniformes, incluida su primera camiseta de la selección Sub 17, por apenas 35 dólares.

Esa prenda no era cualquier recuerdo. Con ella en la espalda, Orlando soñaba con ser como Manuel Neuer, su ídolo de siempre. Años después, se pararía bajo los tres palos para tapar penales frente a ese mismo arquero alemán, en un Mundial, y clasificar a Paraguay a la historia.

Recientemente el comprador de aquella camiseta apareció. No para revenderla ni exhibirla: quería devolvérsela a Orlando. 🥹 El antes y el después de un arquero que lo dio todo por su familia, y que ahora recupera el pedazo de tela que empezó todo.
