Orlin Hernandez Reyes tenía 3 años y había nacido en Estados Unidos. Eso no alcanzó para protegerlo.
El 8 de enero de 2026, su madre, Wendy Hernandez Reyes, fue detenida durante una parada de tráfico en Alabama. Después fue deportada a Honduras. Orlin se quedó atrás, al cuidado de su cuñado, Samuel Antonio Maldonado Erazo, en el condado de Escambia, en el noroeste de Florida. Según la abogada de Wendy, Shalyn Fluharty, la madre le había pedido que su hijo fuera deportado con ella. La congresista Pramila Jayapal sostiene que el niño terminó viviendo con un tío violento.

Orlin murió asesinado a los 3 años. Una fuente secundaria ubica su muerte en marzo de 2026.

El 16 de julio de 2026, Jayapal presentó en el Congreso la “Ley Orlin”, un proyecto que busca impedir que detengan o deporten a padres o cuidadores principales de menores, salvo que representen una amenaza para la seguridad pública. Exigiría evidencia clara de un riesgo específico y crearía una oficina de coordinación para padres detenidos. La representante Debbie Wasserman Schultz se sumó como copatrocinadora. Por ahora es solo una propuesta presentada por legisladores demócratas.

