Orly, Balam, Kenai y Halley no son perros comunes. Pertenecen a la Unidad Canina de Búsqueda y Rescate de la Cruz Roja Mexicana, delegación Querétaro, y la madrugada del domingo 28 de junio llegaron a Venezuela junto a su entrenador Edgar Martínez para buscar sobrevivientes tras los sismos de magnitud 7.1 y 7.5 que sacudieron el país el 24 de junio.

Orly y Balam ya conocen el peso de una misión así. En 2023 viajaron a Turquía tras otro terremoto devastador y, en 11 días de trabajo, ayudaron a encontrar a 4 personas con vida entre los escombros. Son hijos de Athos, un perro rescatista que murió envenenado en 2021 junto a su compañero Tango, en un ataque donde Balam también resultó herido.

Ahora, junto a otros 25 especialistas mexicanos y cerca de 3.5 toneladas de equipo, vuelven a cruzar fronteras para hacer lo que mejor saben: encontrar vida donde parece que ya no queda nada.

