Parte del cráneo de Otter nunca se formó. El pequeño gatito llegó al mundo con una encefalocele: una abertura en su cabeza por donde el cerebro quedaba cubierto apenas por membranas y líquido. Lo rescataron en el norte de California en 2022, desnutrido e infectado junto a su hermana Bunny, y lo trasladaron al centro Baby Kitten Rescue en Los Ángeles, donde Caroline Grace tomó su caso.

Lo que vino después parece sacado de una película. Primero un parche, luego un casco negro hecho completamente a medida por un diseñador llamado Bruce, para que Otter pudiera moverse sin golpearse contra paredes o muebles y reventarse literalmente la cabeza. Cada día había que limpiar esa zona con solución antiséptica para mantenerla estéril. El hospital veterinario MASH fue más lejos: le implantaron una malla de titanio sobre el orificio craneal. La cirugía funcionó. Los signos de hidrocefalia desaparecieron.

En enero de 2023, Otter ya no necesitaba el casco. Él y su hermana Bunny fueron adoptados juntos por la misma persona. 🐾

