Los llamados “dientes ozémpicos” se han convertido en una nueva preocupación asociada al uso de Ozempic y otros fármacos GLP-1.


Usuarios reportan sequedad bucal, mal aliento, sensibilidad, inflamación de encías, caries e incluso fracturas dentales.

Especialistas explican que estos medicamentos pueden alterar la saliva y favorecer la deshidratación, sobre todo porque muchas personas comen y beben menos.

Aunque no hay evidencia concluyente de una relación directa, recomiendan hidratarse bien, mantener una dieta equilibrada, avisar al dentista sobre el uso del medicamento y consultar si aparecen vómitos frecuentes o síntomas orales persistentes.



