Misha nació en agosto de 2018, en Rusia. Apenas un minuto y 39 segundos después del parto, los médicos confirmaron que tenía síndrome de Down.

Fue ahí, en ese instante tan breve, donde la vida de Evgeny Anisimov, su padre, cambió para siempre.

Su esposa propuso entregarlo a cuidado tutelar. Evgeny dijo que no, sin dudarlo. La pareja terminó separándose, pero él nunca soltó a su hijo. Tenía 33 años, dejó oportunidades laborales en Moscú y tomó licencia de paternidad para aprender, desde cero, a cuidar de Misha.

Su madre lo acompañó. Amigos y desconocidos donaron dinero y hasta leche materna para que el niño saliera adelante.

Hoy Misha va a la escuela, recibe terapia de habla y crece rodeado de gente que decidió no abandonarlo. Evgeny comparte su historia en redes bajo el nombre @evgen_tyz, y asegura que no guarda rencor: entiende que su exesposa actuó desde el miedo. A veces el amor de un padre alcanza para construir, solo, todo un hogar.

