Joilson Santos dejó de lado parte de su trabajo como albañil para acompañar a sus hijas con autismo a clases de ballet en Feira de Santana, Brasil. Aunque es el único hombre entre las madres que asisten al proyecto Ballet Azul, nunca dudó en apoyar a las niñas durante las actividades.
Desde 2019, falta dos veces por semana a su trabajo para llevar a Isabele, de 8 años, e Iasmin, de 10, a las clases gratuitas. Mientras su esposa acompaña a la hija mayor, él baila junto a la menor durante las prácticas.
La familia asegura que el ballet ha generado importantes avances en las niñas, ayudándolas a estar más tranquilas y mejorar su comportamiento. Incluso, una de ellas comenzó a decir sus primeras palabras tras asistir al programa.
Joilson afirmó que no considera esto un sacrificio, sino una forma de entregarles más oportunidades y dignidad a sus hijas. También improvisó ejercicios en casa para que continúen practicando durante los fines de semana.
