Padre hizo secuestrar al asesino de su hija y lo dejó amordazado frente a un juzgado: Francia lo había condenado pero Alemania nunca lo entregó y seguía libre. Después de 27 años, este padre decidió llevarlo él mismo ante la justicia

Por Maried Díaz
6 October, 2026

En octubre de 2009, un médico alemán de 74 años apareció atado y amordazado frente a un juzgado de Mulhouse, en Francia.

Quien lo había mandado hasta allí no era policía ni juez. Era un contador jubilado llamado André Bamberski.

Su hija Kalinka, francesa de 14 años, murió en julio de 1982 en la casa de su madre y su padrastro alemán, el médico Dieter Krombach. Él admitió que esa noche le puso una inyección de cobalto-hierro. Dijo que era para el bronceado. Los fiscales creen que fue para incapacitarla y abusar de ella.

Alemania cerró el caso. Su padre no.

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Por ser francesa, Kalinka tenía derecho a que Francia juzgara a su padrastro. En 1995 un tribunal de París lo condenó en ausencia a 15 años. Alemania no lo entregó. Y el Tribunal Europeo de Derechos Humanos terminó anulando esa condena por motivos de procedimiento.

Ahí estaba André, veintisiete años de cartas, juicios y puertas cerradas. Y la sensación de que su hija había muerto dos veces.

Entonces dio un paso que ya no se podía deshacer. Hizo secuestrar a Krombach en Alemania, lo hizo cruzar la frontera golpeado y atado, y lo hizo dejar de madrugada frente a un edificio judicial francés. Bamberski fue arrestado como sospechoso del secuestro.

En 2011, un tribunal de París condenó a Krombach a 15 años de prisión por violencia intencional que causó la muerte sin intención de matar. La sentencia fue confirmada en apelación. Años después, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos la confirmó también.

André recibió un año de prisión en suspenso por el secuestro. No pidió perdón por lo que hizo.

Lo único que quería era que alguien, por fin, mirara a su hija a los ojos.

AFP

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