Jamie Alexander tenía una carrera cómoda en tecnología, en Toronto, Canadá. Pero todo cambió cuando su hija Ruby, quien salió como transgénero a los 9 años, empezó a evitar la piscina y las clases de gimnasia porque no encontraba un traje de baño que la hiciera sentir segura.

En 2019, durante un viaje familiar a Panamá, Ruby tuvo que usar boardshorts porque ningún bikini le quedaba bien.

Ese momento incómodo se convirtió en el punto de partida. Jamie se puso a diseñar una parte de abajo con compresión suave, para que su hija de 12 años pudiera moverse con libertad y sin miedo a las miradas.

Así nació RUBIES, en otoño de 2020. Lo que empezó como un gesto de amor de padre ya envió más de 1.000 bikinis a niñas trans alrededor del mundo, y sigue creciendo con la ayuda de Ruby, quien colabora activamente en el negocio que lleva su nombre.

