Erik Derijks perdió a su hija de 2 años y a sus padres en 2013. Un año después, el conductor que los mató recibió su condena: 120 horas de servicio comunitario y un año sin licencia. Eso fue lo que hizo que un hombre se levantara en pleno tribunal de Roermond y arrojara una silla hacia la jueza que llevaba el caso. 😤

El tribunal argumentó que, aunque el conductor iba a exceso de velocidad, no había pruebas de “conducción temeraria” según el artículo 5 de la ley de tráfico holandesa. Una distinción legal que, para muchos, equivale a decir que tres vidas valen menos que una multa seria. Otros señalan que los jueces aplicaron exactamente lo que la ley permite — y que cambiar eso corresponde al parlamento, no al tribunal. 🌍
¿La justicia técnica puede coexistir con la justicia moral? ¿O este caso prueba que el sistema necesita cambiar? 👇
