Dustin Wakefield tenía 21 años y estaba de vacaciones en Miami Beach con su esposa y su hijo de 1 año.
El 24 de agosto de 2021, mientras cenaban en un restaurante de Ocean Drive, Tamarius Davis apuntó con un arma al niño. Según los fiscales, Wakefield se interpuso y recibió cinco disparos. Después, Davis fue visto bailando y riendo. Un testigo dijo que parecía estar celebrando.

Davis, de 22 años en ese entonces, dijo a los investigadores que estaba drogado con hongos alucinógenos y que eligió a su víctima al azar. Este jueves, a los 27 años, fue sentenciado a 50 años de prisión por asesinato en segundo grado. Ante la defensa que buscaba reducir su responsabilidad, la jueza Laura Stuzin fue tajante: “Esto no fue un error ni un mal episodio. Esto se pudo evitar”.


Davis permaneció en silencio mientras se leía la sentencia. ¿Es suficiente justicia para una familia que perdió a un padre por protegerlo?


