Cada vez que Everly miraba la cicatriz que atravesaba su pecho después de varias cirugías al corazón, tenía preguntas sobre ella. Su papá, Matt Backe, encontró una forma inesperada de acompañarla: se tatuó exactamente la misma cicatriz en su propio pecho.

Everly nació con una grave enfermedad cardíaca y tuvo que someterse a tres cirugías a corazón abierto antes de cumplir su primer año. Para ella, aquella marca era parte de una historia que todavía estaba aprendiendo a entender. Matt quiso que supiera que no tenía por qué sentirse diferente ni enfrentarla sola, así que llevó una fotografía de la cicatriz al tatuador y pidió que la reprodujera en su pecho.

Cuando la niña vio el resultado, entendió inmediatamente el gesto. Desde entonces, padre e hija pueden mostrar sus cicatrices juntos. Él decidió llevar la misma marca que ella, para que Everly supiera que no estaba sola.

