Jam Press
El señor Chen, de Yichang, en la provincia china de Hubei, sorprendió a los pasajeros de un vuelo nocturno con un gesto poco común. Antes del despegue, llevó tapones para los oídos y se disculpó por adelantado por si su bebé de 8 meses lloraba durante el viaje.

El hombre viajaba con su esposa, su madre y sus 2 hijos pequeños rumbo a Guangxi para unas vacaciones familiares. Había comprado 100 pares de tapones y repartió más de 20 entre quienes iban cerca. Su intención era reducir cualquier molestia, especialmente durante el despegue y el aterrizaje.
Al final, el bebé lloró solo por momentos breves y la mayoría de los pasajeros respondió con sonrisas. En el regreso, Chen entregó los tapones restantes a la tripulación para que los distribuyeran si hacía falta ✈️
