Un singular proceso de protección animal en el extranjero captó la atención de las plataformas virtuales al mostrar la crianza de un gran felino salvaje en un entorno doméstico.

La pantera negra, de nombre Luna, fue rescatada de un zoológico itinerante en la región de Siberia cuando tenía una semana de vida tras sufrir el rechazo de su madre. Debido a la falta de recursos del recinto, la especialista en fauna salvaje, Victoria Rovskaya, asumió su cuidado logrando salvar su vida.

El animal creció de forma saludable y se transformó en una mascota que convive en el hogar junto a una perra de raza rottweiler llamada Venza.

