Mack Beggs tiene 17 años y lleva dos transformando su cuerpo con testosterona para transformarse en hombre, aunque nació como mujer y así lo indican sus documentos.

No quería subir a ese tapete en Houston. Tampoco Chelsea Sánchez, la chica que terminó enfrentándolo en la final del campeonato estatal de Texas.
Pero un reglamento que obliga a competir según el sexo de nacimiento no dejó espacio para excepciones, ni siquiera cuando una demanda intentó frenarlo semanas antes.

Ganó 12-2, aislado la mayor parte del torneo, entre aplausos y abucheos que no lo dejaron indiferente. Antes de esa final ya había dicho lo único que le importaba: que nadie se rinda consigo mismo, porque uno nunca sabe cuándo se va a encontrar.
Aunque en internet no estaban tan contentos con sus victorias, rápidamente surgió el cuestionamiento sobre en qué categoría debería competir Mack, con mujeres o hombres.
