Si tu cortisol está por las nubes, esto es para ti 👀
No tienes que esperar a odiar tu trabajo, llorar un domingo en la noche o sentir que ya no puedes más para tomarte un descanso. A veces el cuerpo empieza a pedir pausa mucho antes, pero uno sigue funcionando en modo automático como si nada.

Un estudio de la Universidad de Tampere, en Finlandia, señala que unos 8 días seguidos de vacaciones pueden ayudar a bajar el estrés y sacar un poco la cabeza del modo “tengo mil pendientes”. O sea, no se trata solo de dormir más: también de dejar de sentir que todo el día estás corriendo detrás de algo.
La gracia no sería desaparecer un mes una vez al año y volver igual de agotada, sino repartir mejor los descansos. Porque claro, si juntas todo para una sola escapada gigante, puede que llegues tan destruida que los primeros días solo sirvan para volver a sentirte persona.

Según la recomendación comentada por el divulgador Dani Arbós, una semana libre cada tres meses podría ayudar más de lo que parece. Duermes mejor, respiras distinto, comes con más calma y por fin dejas de mirar el celular como si cada notificación fuera una amenaza.
Así que quizás no necesitas esperar a tocar fondo para pedir vacaciones. A veces basta con salir unos días, cambiar de aire y volver con un poco menos de cara de “no me hablen hasta nuevo aviso”.
