
Parece hecho de oro, pero su aspecto no es lo más extraordinario de este caballo. El Akhal-Teke es una de las razas equinas más antiguas que existen y hoy quedan menos de 7.000 ejemplares en todo el mundo. Originario de Turkmenistán, fue criado durante miles de años para sobrevivir en uno de los ambientes más duros de Asia Central, desarrollando una resistencia y velocidad excepcionales.
Su característica más llamativa es el pelaje: bajo la luz puede adquirir un brillo metálico dorado, casi como si llevara una capa de oro sobre el cuerpo. Este efecto está relacionado con la estructura de sus pelos, que refleja la luz de una manera particular.
Pero este caballo no es solo una rareza visual. Los Akhal-Teke fueron utilizados históricamente como caballos de guerra y desarrollaron una reputación extraordinaria por su capacidad para recorrer largas distancias. En 1935, un grupo de ellos y sus jinetes atravesó unos 4.150 kilómetros entre Ashgabat y Moscú en 84 días, incluyendo el desierto de Karakum.

Y uno de sus representantes más famosos fue Absent, un semental Akhal-Teke que ganó el oro olímpico individual en doma en Roma 1960, consiguió el bronce individual en Tokio 1964 y volvió a competir en México 1968, donde obtuvo plata por equipos.
Así que detrás de ese caballo que parece brillar como metal hay algo mucho más impresionante: una raza antigua, escasa y criada durante siglos para resistir donde pocos caballos podrían hacerlo.


