Parece sangre, pero este extraño comportamiento forma parte de un importante ritual de supervivencia

Por Krishna Medina
3 August, 2026

La escena parece sacada de una pelea brutal: un flamenco clava su pico en la cabeza de otro mientras un líquido rojo intenso cae directo sobre el pico de una cría. Miles de personas en redes lo interpretaron como un desangramiento, pero no, no lo es.

Se llama leche de buche, una secreción espesa y nutritiva que los flamencos —machos y hembras— producen en el revestimiento de su buche, la misma zona donde procesan el alimento. La hormona detrás de todo esto es la prolactina, idéntica a la que activa la lactancia en los mamíferos. Esta sustancia es rica en proteínas y su color rojo viene de los carotenoides de su dieta, no de glóbulos rojos.

Pero este increíble método tiene un precio a pagar: durante todo este tiempo, los padres se sobrealimentan para producir la leche de buche, que no solo alimenta a los polluelos, también les ayuda a desarrollar su color característico. El proceso es tan agotador y demandante que el macho y la hembra deben turnarse para realizarlo y ambos padres pierden su color durante este tiempo.

Joan Soldevila Adán

Y aunque no son las únicas aves que alimentan a sus crías con una secreción similar, el intenso color rojo de la leche de los flamencos convierte la escena en una de las más desconcertantes de la naturaleza.

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