Se trata del dragón azul (Glaucus atlanticus), una diminuta babosa marina de aproximadamente 3 centímetros que habita en aguas templadas y tropicales de distintos océanos.
Sus colores azules y plateados, junto con sus extremidades semejantes a alas, le dan una apariencia extraordinaria.

Pero su característica más sorprendente no es su aspecto, sino su capacidad de utilizar las armas de otros animales.
Según la Universidad de Texas, el dragón azul se alimenta de criaturas venenosas como la carabela portuguesa, cuyas células urticantes normalmente paralizan a sus presas.
En lugar de resultar afectado por ellas, el pequeño molusco las almacena en estructuras especiales de sus extremidades.
Así puede defenderse con células urticantes que, al concentrarse, pueden provocar una picadura muy intensa.

También posee una burbuja de gas que le permite flotar boca abajo sobre la superficie del océano.
Los especialistas advierten que nunca debe manipularse, incluso si aparece varado en una playa.
Una prueba de que algunas de las criaturas más hermosas del planeta también pueden esconder defensas extraordinarias.
